Reflexiva, electrónica y muy venezolana
Sus constantes visitas no han sido coincidencia. A María Rivas le gusta Barquisimeto y ante sus crepúsculos consolida su nuevo proyecto: Creer es Poder.
Por ORNELLA MÁRQUEZ | DOMINGO 14 DE MARZO DE 2010
Este es un lugar (Barquisimeto) que tiene un poder mágnetico, no sólo por su geología, sino también por su energía indígena, en Lara y Yaracuy hay una fuerte unión con la naturalezaFotos: Jorkin Corona/ Roger Valera
A pesar de ser nativa de Caracas, la capital de la República no tuvo la fortuna de escuchar por primera vez la potente voz en vivo de María Rivas, sino Barquisimeto en 1991, cuando la interprete de El Manduco debutó en el Círculo Militar.
En esa oportunidad canté Hasta cuándo yo no aguanto, un tema de protesta a la falsa libertad que llevábamos y la carencia de educación con respecto a la ecología, esa intoxicación de basura en la que tenemos sumido al país", recuerda la artista, mucho más experimentada que hace 20 años pero con sus convicciones sobre el ambiente, la espiritualidad y la educación tan firmes y claras como aquel día.
Parte de esos preceptos ha logrado "descargarlos" junto al creativo Juan Carlos Daboín, conocido como Top 8 (Topocho) y el fotógrafo Daniel Machado, quienes la acompañan en una propuesta audiovisual llamada Creer es poder, "llena de venezolanidad y humor", la cual planea tener lista en abril y donde más allá de entretener se propone invitar a reflexionar a sus seguidores sobre sus orígenes.
Avatar en Venezuela
A finales de julio del año pasado, María Rivas se reencontró con su público larense después de una década, al presentar su último disco Pepiada Queen con un exitoso concierto en el Teatro Juares. Desde entonces sus visitas se han hecho más frecuentes: "Barquisimeto es un punto de partida para construir una nueva Venezuela", dice al comparar a la ciudad con "Pandora", el planeta donde se desarrolla la trama de la galardonada película de James Cameron, Avatar.
¿Por qué se siente apegada a Barquisimeto?
"Este es un lugar que tiene un poder magnético no sólo por su geología, sino también por su energía indígena. En Lara y Yaracuy hay una fuerte unión con la naturaleza que genera una fuerza ancestral, igual pasa en Japón, ellos respetan sus ancestros y no borran su pasado. Nosotros somos todo lo contrario y por eso es que estamos tan perdidos".
¿Puede definir la energía que siente cuando viene?
"Hay un país pujante con anhelos por evolucionar y eso se siente aquí. En los evangelios apócrifos dice Cristo que el décimo cielo pertenece al de los justos y pienso que aquí se genera esa energía justa".
¿Qué destacaría de la ciudad en una canción?
"La meseta bañada en multicolor y los pezones de Dios que son las cúpulas de las Iglesias tocando el cielo. Se parece la búsqueda de la luz de un cuadro de (Marc) Chagall. Son muchas cosas, uno siente aquí que la naturaleza te conversa, por ejemplo, en el centro aún pasan guacamayas, eso es una bendición en cualquier parte".
¿Hay algún lugar en especial que la cautive?
"El Manzano donde los árboles parecen que fueran nidos de duendes que se contorsionan con el viento y generan una danza llena de energía. Me encanta ese lugar. O la vía a Carora. Ambos me recuerdan a San Antonio de los Altos y El Hatillo".
¿A qué le suena la ciudad?
"Me suena a música venezolana, a un cuatro bien tocado, a la Divina Pastora, a nuestra devoción, a un grupo de gente que tiene más contacto con su entorno que en otra parte del país".
Un aroma
"A flores, lirio, jazmín, trinitarias. Así olía Caracas antes".
Y un sabor
"A comida venezolana, así como ají dulce, cilantro. Una vez me comí aquí una empanada y tenía sabor a Barquisimeto".
Con este proyecto la reconocida cantante incursiona en la música electrónica enriqueciéndola con sonidos populares. A esta combinación la ha denominado "folktrónica" y será el abreboca de un nuevo disco que saldrá del horno en mayo, titulado ElectroDiva, una irreverente y divertida propuesta musical que está cocinando con los Dj's de ADN Colectiva, Robert Rabatt y Mario Romero.
María Rivas es un dínamo indetenible. Su energía se esparce y contagia a quienes la rodean. Entre los días de rodaje de Creer es poder, que incluye unas cuantas visitas al estado Lara, y las horas de grabación en el estudio, saca tiempo para discutir con la diseñadora María Moschiano los motivos de su nueva línea de camisetas "Ecohumanas".
Además prepara junto al productor Miguel Chacón un disco acústico que llamará Piccaseando, y alista maletas, sueños y partituras para regresar a Japón en julio, invitada por Indigo Trío, una conocida agrupación en el país nipón con cuyos integrantes compartirá escenario hasta noviembre en Maduro Bar, un local del Hotel Grand Hyatt de la exclusiva zona de Roppongi en Tokio.
La exuberante rubia, que todavía disfruta con gracia ser confundida con una reina de belleza en las calles de Barquisimeto, parece haber hecho una tregua con el tiempo. Los días le alcanzan para todo y con medio siglo a cuestas luce tan radiante como aquella noche de estreno, donde a cambio de los crepúsculos las estrellas iluminaron a la Lavandera que lava sus penas en el río y deja limpio el corazón.
Creer en poder
Se refieren a ella como la reina de jazz venezolano, pero María Rivas más que una jazzista se considera una melómana autodidacta, una artista que crece al compartir con otros creadores, que se nutre de la naturaleza y se reinventa al experimentar con nuevos ritmos.
En enero de este año colaboró con el fotógrafo Daniel Machado en la banda sonora de su primer cortometraje Pacman, el Supertalentoso. Por cosas del destino o de "una congruencia", como ella cree se unió a ese dueto el Top 8 durante un jamsession.
Conscientes del potencial de la unión, el trío decidió dar comienzo a una mezcla de canto urbano, reggae, soca, música antillana y venezolana, con la que se disponen a protestar, "no de forma política, sino humana" porque creer es poder: "Todo es amor, amor y paz para mi pueblo es lo que pido yo", entona la cantante.
Este es un lugar (Barquisimeto) que tiene un poder mágnetico, no sólo por su geología, sino también por su energía indígena, en Lara y Yaracuy hay una fuerte unión con la naturaleza.
Fuente: Estampas / El Universal - Venezuela
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